Un breve repaso por las relaciones de producción

Por Charline Henríquez , Politóloga.  

Las fuerzas productivas son los medios de producción y, ante todo, los instrumentos de trabajo creados por la sociedad, así como los hombres que producen bienes materiales. Precisamente los hombres, gracias a su experiencia y hábitos de trabajo, son los que accionan los instrumentos de producción, los perfeccionan, inventan máquinas y amplían sus propios conocimientos científicos. Con ello se asegura el desarrollo continuo de las fuerzas productivas y se despliega la producción de bienes materiales en medida creciente.

Sin embargo, los hombres no producen los bienes materiales trabajando aisladamente, sino en común, en grupos o en sociedades. Por consiguiente, en el proceso de la producción de bienes materiales, los hombres se hallan vinculados entre sí, dependen los unos de los otros y contraen determinadas relaciones.

“La burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar innecesariamente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y con ello todas las relaciones sociales”. (Marx, 2019;53)

Dicho esto, Marx dio el nombre de relaciones de producción o económicas a las que surgen entre los hombres en el proceso productivo, el cambio y la distribución de los bienes materiales. Cuando los medios de producción son propiedad privada y no pertenecen a toda la sociedad, sino a determinados grupos sociales, se establecen relaciones de explotación del hombre por el hombre, relaciones de dominación y subordinación.

De ahí que se habla de postmodernidad, de cómo nosotros entendemos la producción y cómo la entendían en otras épocas, como en el feudalismo o en la antigüedad. Esos dos conceptos son complementarios, pero en la producción capitalista las relaciones de producción son de mayor importancia, pues es más complejo el entramado en el que vivieron en el  feudalismo  o en la economía feudal. El mercado no tiene una importancia tan grande como en la economía feudal que trabaja en la base de dos grupos: principalmente el clero y la nobleza; el campesinado y los estamentos medievales estaban insertos en un círculo cerrado, en un feudo donde el campesino a cambio de protección producía para un amo que recolectaba su impuesto de siembra y lo centralizaba, es decir lo llevaba a su castillo y se abastecía, no hay moneda de por medio, pues la lógica de la producción era simplemente producir siempre lo mismo por los mismos a costa de lo mismo.

En esa lógica de círculos cerrados autosuficientes, solo existía el comercio entre esos círculos cerrados entre feudos y entre nobles, estos requerían el oro para transar privilegios, joyas, especias y artesanías, pues ellos eran los únicos consumidores debido a que el pueblo era el productor de siembra de la leche o de la carne, y si lo que debían entregar bastaba para el tributo, no debían hacer más, pero ese comercio entre feudos lo transa principalmente dos grupos sociales que por tradición vivían del comercio: los musulmanes y los judíos, cuyos burgos tenían otras lógicas de producción, pues no eran productores sino intermediarios y no transaban con materias primas de  masificación, sino que algunos artesanos procesaban cosas pero comerciaban a pequeña escala, mientras que la iglesia cargando  en procesiones pero no era parte de su economía, es decir que su fuerza de trabajo era exclusiva de pueblo y su relaciones de trabajo eran casi binarias, guiadas por el derecho religioso de la nobleza de ser señor, ya que las relaciones de trabajo son sencillas, el campesino trabaja la tierra; produce alimento por protección.

La burguesía es minoritaria, en un estado militar donde los señores no deben trabajar nada, sino asegurar a sus lacayos de los ataques de vándalos de lo que la burguesía no disponía. Ahora la burguesía al ser artesana viajante y mercantilista, tenía relaciones de producción distinta dentro de su micro sistema, ellos si hablaban de recursos de transporte de tasar, de transar un producto manufacturado, de herraduras para caballos, necesitaban de materias primas de gente que las trabaje, de gente que las venda y de gente que las compre para pagar la nueva compra de recursos y empezar de nuevo, de regresar de su viaje, de protegerse en su viaje y principalmente de estandarizar  una forma de pago universal reconocida en todos los mercados donde vendían. Esa capacidad de ese conocimiento adquirido para cumplir esa función, aunque no era muy necesario en el mundo europeo, hasta que ocurrió un milagro, se descubrió América; ese mundo del comercio, de capitalizar tal cantidad de recursos, de administrar esa riqueza, era casi exclusiva de aquellos que por siglos sabían qué hacer con eso, que no estaban asentados.

En el tiempo de los griegos la economía feudal no bastaba, por ello había que universalizarse, es decir se requirió de las capacidades burguesas. Para el mundo europeo ese mundo de relaciones comerciales se expandió porque la burguesía se hizo poderosa y ese es el paso de la economía feudal a la economía capitalista. Con este cambio económico viene un cambio político y a la vez moral religioso, ahí es donde las virtudes y los valores cambian. Ahora los campesinos deben volverse artesanos, deben volverse manufactores y deben volverse la clase social más baja de la construcción laboral de los burgos, pues los recursos ahora vienen principalmente en barcos y no en carretas, los recursos naturales quedan demarcados en el continente nuevo y el campesinado trabaja para alimentar a los que trabajarán las materias primas, y una siembra para entregársela al rey. La vida se traslada a la ciudad y no falta poco para que se industrialice la producción y pueda ser cuantificada y universalizada. Las fuerzas de producción ahora se subdividen, está el proletariado campesino y el industrial, y las relaciones de producción que se hacen más complejas en las ciudades.

El estado es ahora quien administra la educación, se vuelve necesaria, puesto que la burguesía era la única letreada, ahora había que especializar, porque se tenía que producir variadas cosas, había un comercio ya no solo entre los señores sino entre los proletarios de servicios, como bares o comedores, por ello se fundan fábricas y minas para sacar recursos y transportar hacia todo el mundo. 

Los burgueses llevan a su expresión máxima la moral hacia los valores al comercio, de ahí la necesidad de una ideología acorde al capitalismo, puesto que la santificación de la propiedad privada, los que trabajan la materia son los obreros. Ellos pasan el mayor tiempo con esas cosas y tienen que saber que no es suya, no es comunitaria, es privada… es del burgués. Ahora esto no para ahí, Hegel quiere terminar la historia con ese final, pero el tiempo no para, si nos fijamos en ese plano de dos clases económicas principales; la burguesía y proletariado —que de paso se les llama así porque no poseen nada más que su propio cuerpo dispuesto a venderse—.

Ahora en la postmodernidad, en nuestra época, este esquema no basta porque nos entrega nuevamente una metrópolis, en la que vive esas relaciones dentro de ella, con capital y comercio, producción, materias primas, obreros que las trabajan, propietarios que la venden, consumidores que gastan lo que trabajan en capital de intercambio, plusvalía que multiplica el capital, pero no las materias primas que enriquece ya casi simbólicamente a quien ya es rico, el burgués.

La ideología alemana de Marx es el paso fundamental de emancipación del hegelianismo puro, intenta resolverle el problema al proletariado industrial; le hace consciente del abuso, pero más allá de eso su real importancia y de su capacidad de tomar el poder, porque están provisto como lo fue la burguesía de conocimiento de la producción de tomarse las fábricas y organizarlas comunitariamente, pues ellos no tienen el capital, pero se tienen así mismos… tienen su igualdad por la desigualdad que produce la burguesía. Si el comercio era la característica fundamental de la burguesía y los llevo a ser señores, estos tenían la igualdad, su organización comunitaria que para Marx estos proletarios industriales que también se abastecían de los proletarios campesinos.

Hegel no se equivocaba cuando decía que el espíritu de la historia se llegaba a conocer por medio de la burguesía, iba a tomar sus medidas en un principio que era un control militar, luego otorgarles a los obreros nuevas morales y luego cierta inclusión, con eso no llegaban a mucho, pues del lado que no esperaban llegaron naciones a hacerse socialistas y no cualquiera: la china y la rusa que no eran sino feudalismo. Estas se habían preocupado del proletariado industrial pero no del campesino, como iban a preocuparse de algo que les era ajeno, su temor siempre sería el proletariado centro europeo el que podía tomarse las fábricas y para asegurarse de que había que impedirlo, cambiando las relaciones de producción, pero mantener la estructura. Si de ser minoritario en la economía feudal transformaron al campesino en manufacturador, es decir, analogaron su clase social baja a la de la economía feudal, separaron las fuerzas de producción en naciones, globalizaron la economía, ya no estaban todos los factores de producción en una ciudad como círculos cerrados, al igual que en el medievo, sino que ahora un país entero cumplía una función y era dependiente de la economía mundial, los proletarios europeos, que serían ahora  los generadores de tecnología.

Por ejemplo, ellos diseñarían los autos; las materias primas saldrían como siempre de la periferia pero, esta periferia no debía industrializarse, sino solo en la extracción, o si no se convertirían en proletariados industriales, un ejemplo es  la guerra del Paraguay, que la periferia tiene que ser periferia, puesto que nosotros solo vendemos materias primas, el oriente seudo comunista sería la mano de obra, un mercado de trabajo barato, que  con el tiempo se darían cuenta que también se podrían volver  proletariado industrial,  teniendo ideología comunista, así que solo harían las piezas sin conocer los planos. Por otro lado, quienes ensamblan el auto es el mexicano, que ordena las piezas y monta al auto y luego se manda a Europa a que el auto se le den los retoques y se venda así al europeo; es también el mercado de consumidores, que ninguno de ellos es capaz de poder ser proletariado industrial, puesto que se internacionalizan las relaciones económicas, pero se mantienen los hilos en la burguesía.

Ahora esto no es gratis, para poder internacionalizar hay que universalizar el capital, unificar la moneda y apresurar los intercambios, puesto que no pueden pagar mil millones en oro, ya transportado se tiene que llegar al acuerdo de transformar el capital en algo transportable a mayores velocidades y eso es la información, es decir, deben potenciar las finanzas, y así se crea una burguesía asalariada. Los banqueros no poseen materia, sino que la capacidad de transarla, de evaluarla, de crear capital de la nada que aumente la tendencia a la crisis, que ya tiene el capitalismo a causa de la plusvalía y que genera la crisis de hoy, en cuanto a recursos y tiempo, ya que las fuerzas de producción se dispersan.  Las relaciones de producción no son tan fundamentales como las relaciones comerciales, puesto que la finalización del capital está matando al capitalismo mismo, porque lo desmaterializó.

El propio Weber consideró a la burocracia como un tipo de poder y no como un sistema social. Un tipo de poder ejercido desde el Estado por medio de su “clase dominante”. Mientras que en la sociedad tradicional dominan características propias del patriarcado, que son naturalmente hereditarias y que se constituyen en el seno del clan, luego la familia y finalmente la sociedad medieval. La modernidad es un orden post-tradicional, sin que por ello haya que confundirlo con un marco social en el que las seguridades y hábitos de la tradición han sido remplazados por la certidumbre del conocimiento racional.

Para nosotros este riesgo de postmodernidad, ese temor a que se desviaran los ideales modernos, puede ser la llamada postmodernidad. Así como la modernidad nace cuando se pierde lo tradicional, la postmodernidad nace cuando se desvirtúa la modernidad.

Bibliografía  

–           Hegel, G. W. F (2009). Fenomenología del Espíritu. México: FCE.

–           Marx, K., & Engels, F. (1970). La Ideología Alemana. Barcelona: Editorial Grijalbo.

–           Marx, K., & Engels, F. (2019). Manifiesto Comunista. Madrid: Editorial Alianza.