Resistencia civil a través del discurso político

Resistencia civil a través del discurso político

Por Charline Henríquez. Politóloga.

Resumen: Durante el transcurso de la historia gran parte de las sociedades se han conformado como los protagonistas por excelencia de los diversos procesos de transformación a los que los fenómenos sociales han dado lugar. Procesos de transformación que efectivamente, han significado una reconfiguración social, política y económica en el marco de los diversos tipos de regímenes y sistemas políticos que se encuentran en las sociedades.

Bajo esta óptica, el propósito de este escrito será exponer la relevancia del discurso político como una acción de resistencia civil en el contexto de la trama principal de la película V de Vendetta[1]. Resistencia civil comprendida como una acción política y su directa correlación con el discurso político.

Palabras claves: Resistencia civil, discurso político, sociedad, acción política.

Una acción política subversiva

La falta de confianza, el miedo e incluso el alto grado de apatía política por parte de los ciudadanos frente a un régimen político totalitario se conforman como aquellos aspectos centrales que caracterizan la sociedad en la cual se desarrolla la trama principal de la película. Una realidad distópica, y en, donde la sociedad se encuentra sumida completamente en la opresión de un gobernador que se autoproclama como el “todopoderoso”, “el rey”, “el monarca”.

No obstante, si aceptamos el hecho de que una sociedad está completamente coaccionada y que todo tipo de vinculación o asociación en el ámbito social ha sido reducido, es necesario replantearse la noción resistencia civil como una acción política subyacente en la conciencia colectiva de un pueblo, asimismo el rol que juega el discurso político en este mismo como una estrategia ¿Puede ser posible concebir al discurso político como una estrategia de la resistencia civil?

Si bien son muchos los aspectos señalados en torno a la película, en lo que respecta aquí me parece sumamente importante señalar la importancia del discurso político como un factor condicionante del accionar político en relación a la idea de resistencia civil.

De este modo, la concepción de resistencia civil se puede ver fundamentada a través del discurso político, entendiendo por discurso político, el medio por excelencia para la ejecución de un fin que precede el accionar político colectivo.

De tal manera que muchas veces, el discurso político fundamentado en la noción de resistencia civil puede significar un peligro mayor para la legitimidad de un régimen político ya que al fin y al cabo “toda resistencia civil conlleva un componente de desobediencia al poder o, para ser más exactos, supone actuar orientándose a socavar la obediencia al poder”. (Quiñonez, 2008: 154)

Ahora bien, el solo hecho de desobedecer o establecer parámetros de nula cooperación por parte de los ciudadanos frente al poder “en el marco del conflicto político, la noción de resistencia alude al ejercicio de una acción de oposición, es decir, a un negarse a ceder ante las expresiones de la dominación”. (Quiñonez, 2008: 152)

Por lo tanto, siguiendo esta lógica, los ciudadanos al cuestionar las expresiones de dominación establecidas por el poder y un determinado régimen político, están cuestionando también la legitimidad misma de un sistema político. Y como consecuencia de esto se puede afirmar con bastante certeza que toda resistencia civil está compuesta por una cuota de desobediencia ante el poder, pero también por un grado de cuestionamiento frente a todas aquellas expresiones de dominación.

Por consiguiente, es en base a lo anterior que se nos hace imperioso la necesidad de considerar a la resistencia civil como “una forma de acción política consistente en la ejecución de estrategias que no conllevan violencia contra el adversario con el que se sostiene un conflicto, sino que se orientan a seducir a la opinión pública”. (Quiñonez, 2008: 151)

Hecha esta observación, entonces, si la resistencia civil como una forma de acción política se justifica en la aprehensión de la opinión pública de una sociedad, necesariamente debemos tener en cuenta que está como una forma de acción política, valga la redundancia, también se sustenta, en primera instancia, por la conquista de la opinión pública mediante el discurso político.

Es necesario aclarar entonces que la resistencia civil como una acción política correspondería principalmente “a una actividad mediante la cual los seres humanos pueden transformar el mundo de la vida política” (Bejarano, 2009: 86). De modo que el grado y la capacidad de transformación o renovación de la realidad política que una determinada sociedad posea, dependerá en gran parte por la capacidad misma de parte de los ciudadanos, como sujetos en su particularidad, para ejecutar determinadas acciones políticas que tengan repercusiones colectivas en el plano sociopolítico.

Ahondemos todavía un poco más, el ejemplo más significativo sobre la estrategia de seducción de la opinión pública mediante el discurso político que utiliza la resistencia civil se puede apreciar en la escena en la cual el protagonista V (vendetta) invade la cadena gubernamental de televisión (British Televisión Network) donde trabaja Evey Hammond y en la cual el protagonista manifiesta su total repudio frente al régimen totalitario de Adam Sutler y en donde, además alardea sobre la destrucción del viejo edificio Old Bailey para posteriormente, luego de un gran discurso proponer a los ciudadanos la conmemoración de un cinco de noviembre en el transcurso de un año frente al parlamento.

Así, pues, si se analiza con mayor detención el discurso señalado por el protagonista en la película, ciertamente tiene como objetivo lograr un mayor empoderamiento y movilización de aquellos sustratos subversivos que componen esta sociedad para adherirse al bloque opositor del régimen Sutleriano. De ello resulta que, en cierto sentido, la conmemoración del cinco de noviembre representaría una especie de sublevación por parte de los ciudadanos frente al régimen.

Y en este sentido, la acción política está orientada ante todo a la noción de resistencia civil por parte de los ciudadanos como un pilar y motor fundamental de la emancipación del pueblo como unidad política frente a un régimen totalitario que ha absorbido todas las facciones de la sociedad.

Referido a este contexto, dentro de un régimen político de corte totalitario, no es de esperarse menos, que la absorción de toda la sociedad civil y la supresión de toda oposición o pensamiento diametralmente opuesto genere en mayor o menor medida el cuestionamiento de la legitimidad de un régimen. Cuestionamiento que desde el núcleo mismo de la sociedad da cabida a la aparición de ideologías que puede resultar un peligro inminente frente a la configuración del sistema político.

Así, por ejemplo, la eliminación y supresión de todo pensamiento opuesto al régimen se puede observar en una escena en donde uno de los amigos de Evey Hammond, Gordon Deitrich, el presentador de un programa televisivo decide sublevarse de cierta manera al régimen y, a través de su programa de manera sarcástica se mofa de Adam Sutler; acontecimiento que le costara la vida.

Bajo estos parámetros cualquiera sea la noción totalitaria de la sociedad carente de pluralidad, se encuentra condenada al fracaso ya que en ella siempre existirá una cuota de resistencia, que como “acción no es atribuible a un autor o individuo, sino que es realizada por un grupo o comunidad. Dado que el curso de la acción se realiza siempre en una trama de relaciones interpersonales, en la pluralidad”. (Bejarano, 2009: 86)

Evidentemente, es prácticamente imposible concebir la idea de una sociedad plena y sana reconociendo la coacción de todo tipo de vinculación y asociación social bajo una óptica republicana, puesto que la esencia misma de una sociedad “la determina el hecho de que, quienes participan en ella, los agentes, no sólo sean seres activos, sino también pasivos o pacientes, pues, así como su actividad discursiva y sus obras tienen efecto en los otros”. (Bejarano, 2009: 88)

El carácter de pluralidad de una sociedad que se presenta aquí, entonces, nos permite establecer que la coacción de todo tipo de asociación y vinculación de los ciudadanos es un requisito básico para el funcionamiento de un régimen de corte totalitario.

Si bien en la película se puede apreciar de manera clara la inexistencia de un espacio de deliberación y participación política dentro de la sociedad, la existencia misma por otra parte, de los medios de comunicación, en este caso, el canal gubernamental como una herramienta de expresión de la actividad discursiva es un elemento suficiente para validar un espacio de debate, reflexión y restructuración social. Con esto en mente, la idea de resistencia civil como una forma de acción política que utiliza la estrategia discursiva para articular el poder y movilizar a los sujetos, queda sujeta también a la imprevisibilidad, de modo que:

“Los efectos de la acción son muy diversos, y van desde la consagración (o derogación) de una ley, hasta la resolución de declarar la guerra. Por su carácter impredecible, no se puede saber con certeza, ni de cuando comienzan, ni de cuando terminan las acciones, pero los agentes tampoco tienen suficiente claridad del sentido de sus acciones, así no tengan duda alguna sobre los objetivos y principios de su actuar”. (Bejarano, 2009: 97)

De esto podemos inferir claramente que la actividad discursiva al actuar como un medio de estimulación, o una aguja hipodérmica encargada de inyectar un estímulo a la ciudadanía no asegura, ni resguarda los efectos colaterales que se puedan generar debido al accionar colectivo e individual. Por lo tanto, si los efectos de la acción son muy diversos, la noción de una idea o pensamiento opositor en contraposición a la idea de una sociedad completamente hegemonizada, siempre va a poseer cierto grado de riesgo a la desestructuración. He aquí la importancia del discurso político como una forma de articulación del poder.

Aun cuando esta acción sea definida como una forma específica de resistencia a través del plano discursivo debe encontrarse justificada; justificada en qué sentido, en el sentido de que efectivamente concuerda con los intereses de los ciudadanos y los fines a los que aspira la sociedad en su totalidad como una entidad con un propósito.

En gran parte del transcurso de la película vemos como los ideales de justicia, igualdad y libertad se encuentran muy patentes, sin embargo, no podemos restarle importancia a la correspondencia que existe entre libertad y acción política ya que ambos aparecen “como dos aspectos de la vida humana, que son indisociables. La libertad es el rasgo esencial de la acción política, pues gracias a ella los seres humanos pueden renovar el mundo mediante sus nuevos proyectos”. (Bejarano, 2009: 102)

De tal manera que aun cuando justicia e igualdad forman parte del nuevo esquema de restructuración y ordenamiento sociopolítico que se está gestando, la libertad, como un principio primordial pasa a tomar un rol protagónico dentro de una sociedad que es completamente distópica.

Resulta, pues, que la consecución misma de estos ideales a los que aspira la sociedad, respaldan, sustentan y fomentan el acto discursivo de V (Vendetta) como un arma de doble filo, por un lado, como un método para ejercer la violencia simbólica en el campo ideológico y por otra parte, como un factor desencadenante y estimulador del accionar político colectivo siguiendo la táctica de resistencia civil.

El autor Quiñonez (2008) señala así, que los pueblos son aquellos que se esclavizan, en medida que asumen la actitud de fortalecer al que los domina. Por lo tanto, si, por el contrario, estos se atreven a dejar de obedecer, el dominante deja de ser aquel que domina.

Comprobamos de este modo, según Quiñonez (2008) basado en el trabajo de Arendt (1993) que la resistencia civil en el plano de rebelión popular engendra un poder tan irresistible, que aun cuando se renuncie al uso de la violencia frente a fuerzas superiores, puede significar una de las más activas y eficaces formas de acción proyectadas.

Un ejemplo de esta rebelión popular engendrada desde el discurso a través de la resistencia civil como un mecanismo de acción política configurada hacia la consecución de un fin máximo al que aspira la sociedad, es la adherencia a presenciar la destrucción del parlamento. De este modo “el discurso que, profetizando el porvenir, no sólo anunciaba lo que iba a pasar, sino que contribuía a su realización, arrastraba consigo la adhesión de los hombres y se engarzaba así con el destino” (Foucault, 1971: 20). Esto se puede evidenciar como señale anteriormente en la escena final de la película, en donde de manera bastante explicita se ve a una amplia mayoría de los ciudadanos enmascarados asistir al parlamento con el fin de apreciar su destrucción y de la misma manera hacer latente, la propuesta de resistencia civil, como una actividad política ejercida a partir de la concepción del pueblo como unidad política. 

Por lo tanto, no cabe la menor duda de que la estrategia discursiva utilizada por la idea de resistencia civil se encuentra ligada directamente en correspondencia con la concepción de la aguja hipodérmica. Y a causa de ello, el discurso político de V (Vendetta) actúa como el contenido ideológico, que los medios de comunicación en este caso, el canal gubernamental, considerado como la aguja hipodérmica, se encargan de inyectar el contenido a la sociedad civil para estimular y desencadenar el accionar colectivo de todas las facciones que el régimen de Sutler mantiene inmovilizadas y coaccionadas.

Bibliografía

  • Bejarano, Julio. (2009). El concepto de acción política en el pensamiento de Hannah Arendt. Revista Eidos (en línea), Vol. N° 11, pp.82- 107.
  • Foucault, Michel. (1971). El orden del discurso. Paris: Éditions Gallimard.
  • McTeigue, James. (2006). V for Vendetta. Warner Bros
  • Quiñonez, Julio. (2008). Sobre el concepto de resistencia civil en ciencia política. Revista Ciencia política: La democracia en América Latina (en línea), Vol. N° 6, pp.150-176.

[1] V de Vendetta es una película adaptada de la novela gráfica de Allan Moore y David Lloyd. Dirigida por James McTeigue y escrita por las hermanas Wachowski. Es una película catalogada como ciencia ficción, estrenada en el año 2006.